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domingo 6 de febrero de 2011

Tardes de domingo

Mucha gente de lamenta de cómo son sus tardes de domingo. La mayoría se dan por vencidos y pierden esa parte del fin de semana, de su fin de semana. Pero el domingo es un gran día para hacer cosas… ya tendremos tiempo de aburrirnos el lunes en el metro, en la cola del supermercado o en el trabajo. Aunque el aburrimiento es un mal vicio. Casi nunca trae grandes cosas. Los que esperan aburriéndose un cambio en su vida probablemente no lo experimentarán jamás. Es importante sentirse activo, hacer cosas y sobre todo disfrutar de ellas.

Podemos ser felices con el aroma de una taza de café, mirando el día pasar a través de una ventana o haciendo sonreír a alguien a quién queremos. La felicidad se esconde tras las pequeñas cosas, aunque a veces nos hagan creer que no podemos ser felices sin deslizar la tarjeta de crédito por un datáfono. Lo realmente importante, lo que no nos debe faltar nunca es el buen humor. Enfadarse genera siempre problemas… y arrugas. A veces debemos constatar nuestro malestar pero sin intentar que los demás paguen por nuestros propios errores. Desde hoy intentaré escribir todos los domingos en el blog. Es una manera sencilla de decirle a todo el mundo «¡hola!» y de decirme a mi mismo que la vida vale la pena y los domingos, aún más. ¡Feliz domingo!